entrenamiento ciclista

Cuando una espondiolistesis L5-S1 te marca tu vida, el entrenamiento ciclista pasa a un segundo plano. Déjame explicarte mi experiencia y mis sensaciones.

Antes de que sigas leyendo, quiero hacer un comentario al respecto. No soy un experto en temas de salud y posiblemente algunas de las conductas y hábitos que tengo no son los más recomendables. Seguramente, si algún profesional o experto en la materia lee éste artículo, seguro que me dirá que estoy loco. Así, que mi recomendación es que antes de hacer nada busques el asesoramiento de profesionales y expertos. Porque tu espalda lo vale.

Los años no pasan en balde

Practico el ciclismo, y más concretamente el cicloturismo, desde los 16 años. Sólo hice mis pinitos en competición en una Challenge del Baix Llobregat en el año 1987 ó 1988, no lo recuerdo exactamente. Corría como juvenil, y aunque quedé primero en mi categoría, rápidamente vi que aquello no era lo mío. Lo que a mi me apasionaba eran los retos que me ofrecía el cicloturismo.

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La irrupción de la BTT no me enganchó entonces, aunque ahora soy un apasionado, y tampoco el triatlón, y es que eso de nadar nunca se me dio bien. Y me defino, y para eso tengo que parafrasear a mi amigo Gabriel, como un romántico de la carretera.

No considero que tenga un físico excepcional, más bien normalito, así que las dolencias y achaques que pueda tener o padecer a lo largo de mi vida, seguro que son los mismos que padeceréis la inmensa mayoría de los que leáis este artículo. Por tanto, el rendimiento que pueda sacarle yo a un entrenamiento ciclista es relativo, siempre condicionado por el físico que a uno le ha tocado y del cual se tiene que estar muy orgulloso.

Los años van pasando sin darnos cuenta. Y nuestro cuerpo lo nota. ¡Vaya si lo nota! Así que cuando tenía unos 33 años, la fatídica edad de Cristo, me saltaron todas las alarmas. La espalda me dio un toque y me quedé postrado en la cama durante unos días.

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Diagnóstico: espondiolistesis L5-S1

El dolor de espalda, similar al de una ciática, me impedía realizar con normalidad mi vida, así que imaginaros lo de montar en bicicleta. Paso por urgencias, médico de cabecera, traumatólogo, TAC, resonancias,… todo un periplo para llegar al diagnóstico final: tenía una espondiolistesis L5-S1.

Traduciendo: rotura de una vértebra que provoca su desplazamiento y que a su vez me pellizcaba el nervio ciático de la pierna izquierda.

Tratamiento: cuidar mi higiene postural, dormir con las piernas algo levantadas (con un cojín), no cargar pesos y evitar cualquier deporte de impacto (se acabó mi futuro en el running y el triatlón). ¿Y la bicicleta? La pregunta la hice y no hubo una respuesta directa, el especialista en traumatología dudó… aunque para curarse en salud me dijo: tampoco habrá bicicleta.

La cura: hacer abdominales, tomar antiinflamatorios, analgésicos y recuperación (corrientes, calor, ultrasonidos,…).

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El entrenamiento ciclista no vale

6 meses estuve arrastrándome. Dormía mal. Al final del día casi no podía ni moverme. De bicicleta como os podéis imaginar nada de nada. El entrenamiento ciclista tradcional no es válido para recuperarte. 6 largos meses sin encontrar la solución, sin ver el final del túnel, sin mitigar los dolores. Inflado a pastillas y haciendo abdominales como un loco. ¡Nada!

Y cuando me estaba hasta planteando lo de pasar por quirófano, un buen día alguien me comentó que probara con Pilates. ¿Pilates? ¿Y eso qué demonios es? La respuesta la encontré rápido: es un tipo de ejercicios y posturas basados en el yoga. Escéptico ante la propuesta decidí apuntarme a un gimnasio, el Club Delfos de Cornellá de Llobregat.

La monitora, Merche, después de escuchar y ver mi estado, fue tajante: si te lo tomas en serio y con constancia (dos clases por semana) en unos 3 meses estarás como si nada.

“¡¡¡¡¿¿¿¿En tres meses como si nada????!!! ¡¡¡Esta se mete algo!!! Si llevo 6 meses sin conseguir nada y ¿Merche me dice que en tres meses como si nada?”

El primer mes se redujeron los dolores y molestias. El segundo mes estaba casi perfecto. ¡El tercer mes estaba como si nada! ¿Milagro? ¡Nooooo! Trabajo y constancia.

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Retorno a la bicicleta

Recuperado de esta dolencia, que no solventada, surge la gran pregunta: ¿puedo montar en bicicleta?

He preguntado a profesionales y me he informado en foros especializados. La recomendación es que espalda no hay más que una. Que la cuide. Y que ante la duda… nada de bicicleta.

Yo he seguido con mi Pilates. Y como la bicicleta es mucho más que un deporte, es un estilo de vida o una filosofía ¡o una droga!, es casi imposible plantearse colgarla definitivamente. Siempre está ahí. Así que yo he optado por incluir dentro mi entrenamiento ciclista las sesiones de Pilates. Un complemento ideal con el que aprovecho para estirar, fortalecer la zona abdominal y equilibrar el cuerpo.

¿Y la espondiolistesis? Os preguntaréis alguno. Pues ahí está. Vigilo mi higiene postural, evito cargar peso excesivo y evito los impactos en la medida de lo posible. Llevo tiempo, diría años, sin molestias, pero se que está ahí, acechante.

Espero que esta experiencia pueda serte de utilidad. La espalda hay que cuidarla. Al menor síntoma ponte manos a la obra. Busca un especialista en lesiones de espalada y que sepa lo que es la bicicleta. Lo agradecerás. Si te a gustado, dale al me-gusta, comparte el contenido, seguro que hay alguien que está buscando la solución.

10 pensaban en “Entrenamiento ciclista: disfrutando de una espalda sana”

  1. Gracias por el articulo porque me da muchas esperanzas, a mí me pasó lo mismo hace unos meses , un día no pude ni pararme después de ir a varios médicos rayos x , resonancia me diagnosticaron lo mismo Espondilolistesis L5-S1 y hernia discal L2-L3 pensé que ya no podría volver al MTB estuve en cama un mes que a las justas podía ir al baño, luego dos meses de terapia calor, TENS , magnetoterapia y estiramientos fui mejorando, como la bici también es parte de mi estilo de vida un día que me sentí mejor salí con mucho miedo y por pista porque nadie quiere volver a tener los dolores que pasó y me fue bien ya tengo dos meses entrenando en la semana por pista y los fines de semana por la montaña.
    Lo que me está ayudando es los ejercicios para fortalecer el CORE que los hago todos los días

    1. Hola Fernando!!!
      Está claro que tenemos una “enfermedad” crónica y nos va a exigir un extra de dedicación y cuidado.
      Ánimo y a seguir pedaleando!!!

  2. Hola Nico, lo mio ya te comente varias veces es una enfermedad autoinmune y degenerativa (espondilitis anquilosante) deporte de impacto 0,¿bici? ,segun mi reumatologa no aconsejable, pero si no voy hacer nada , que pruebe, y ahi estamos, pilates?? Mas de una vez he querido probar, pero al igual k la natacion, deportes que no me gustan…. , aunque lo probare algun dia, saludos y me alegro que el pilates te haya beneficiado tanto

    1. Hola Manolo!!!
      El Pilates de cara a temas de espalda va muy bien y, a diferencia de la natación, se hace en grupo, lo que lo hace más amneno y entreenido.
      Ánimos y adelante!!!

  3. Yo con mi escoliosis lumbar L4-L5, también voy servido. La verdad, probar por probar. ..no creo que el Pilates mate a nadie. ..otra cosa es sacar tiempo. Enhorabuena de todos modos y a seguir así.

    1. Animo Juan Carlos. Yo no soy experto en temas de espalda, pero hacer Pilates me cambio la vida, o mejor dicho, me la devolvió!!!

  4. Hola yo llevo operado de hernia discal L5 S1 6 meses.
    Y despues de 3 años de lumbalgias,ciaticas y dolores a rabiar puedo decir q me siento bastante bien,
    Eso no quita mis dolores diarios al despertarme y bien me podian contratar en la formula 1 (ojo los cambio de tiempo)pero en linea general no coger peso.Calor y un buen osteopata y si el yoga tambien funciona,natacion y andar puedes seguir con tu vida normal.
    Yo ahora mismo estoy de nuevo disfrutando de mis salidas en bici y me encuentro fenomenal.

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